BUENOS AIRES, 4 de abril de 2026.- En este sentido, el último análisis del Observatorio de la Deuda Social de la UCA ha generado un fuerte sismo en el tablero político y económico. Su director, Agustín Salvia, advirtió que la reciente disminución en los índices de pobreza presenta un componente de “ficción metodológica” que no se refleja en la realidad de las familias. Según el especialista, existe una brecha técnica que impide que las estadísticas oficiales coincidan con la capacidad de compra efectiva en los supermercados.

Bajo esta premisa, el diagnóstico del Observatorio de la Deuda Social señala que, si bien los números fríos muestran una caída, la percepción en la calle es de un ajuste constante. Los hogares están destinando gran parte de sus recursos a cubrir tarifas de servicios públicos, lo que drena el presupuesto para alimentos básicos. No obstante, esta distorsión estadística se debe a que se siguen utilizando parámetros de consumo de hace dos décadas, cuando el peso de los servicios no era el actual.

Las mediciones técnicas del Observatorio de la Deuda Social

Asimismo, el director del Observatorio de la Deuda Social explicó que el uso de canastas de consumo desactualizadas (basadas en modelos de 2004) genera resultados que “parecen extraordinarios” pero son irreales. Por su parte, la actualización de los precios se realiza con ponderadores antiguos que no captan el salto en el costo de la luz, el gas y el transporte. En este contexto, la gente deja de figurar como “pobre” en los papeles porque logra cubrir la canasta, aunque su calidad de vida siga deteriorándose.

Para los analistas del Observatorio de la Deuda Social, la situación es similar a la de la pospandemia de 2021, pero con una inflación que todavía condiciona cualquier ahorro. El estancamiento del empleo privado y la caída del empleo público han “cristalizado” un núcleo de pobreza estructural que oscila entre el 25% y el 30%. Los especialistas advierten que, sin una creación genuina de trabajo de calidad, los indicadores seguirán atrapados en esta “ficción” que no llega al bolsillo de los trabajadores informales.

El impacto en la clase media y el capital humano

No obstante, la preocupación del Observatorio de la Deuda Social se extiende a la clase media baja, el sector que más está achicando sus gastos corrientes. La reducción de la inversión en salud, educación y mantenimiento de la vivienda es una señal de alerta sobre el futuro del capital humano en el país. Por lo tanto, el alivio que muestra el INDEC por la desaceleración de los alimentos no alcanza para revertir la sensación de ahogo financiero que atraviesa gran parte de la población.

Finalmente, el informe del Observatorio de la Deuda Social concluye que Argentina se encuentra en una situación de estancamiento social. Aunque no se visualiza una crisis alimentaria inminente, tampoco hay señales de una mejora estructural profunda. Las próximas mediciones serán clave para determinar si la tendencia se mantiene o si, como proyecta Salvia, el cuarto trimestre volverá a mostrar un retroceso en los niveles de bienestar general.

Fuente: https://www.miperiodico.com.ar/

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Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.