El 28 de marzo de 1979, la central nuclear de Three Mile Island, en Pensilvania, sufrió el peor accidente atómico de EE.UU. hasta Chernóbil (1986).

Un reactor tuvo fusión parcial del núcleo: fallos en la refrigeración expusieron el combustible, el vapor reaccionó con zirconio produciendo hidrógeno, que explotó levemente en el contenedor. Se liberaron gases radiactivos, evacuando a 140.000 personas; la limpieza duró 14 años y costó miles de millones.

Días antes, estrenó El síndrome de China, ficción profética sobre un meltdown. El suceso galvanizó el antinuclearismo global, cuestionando la seguridad atómica. En Argentina, evocó debates sobre Atucha y embalses, en plena dictadura. Hoy, con energías renovables en auge, Three Mile Island recuerda riesgos tecnológicos. No hubo muertes directas, pero impactos psicológicos y ambientales perduran.

(Fuentes históricas consultadas).

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Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.