El 28 de marzo de 1941, la escritora inglesa Virginia Woolf, de 59 años, se quitó la vida sumergiéndose en las aguas del río Ouse, en Sussex, con los bolsillos llenos de piedras.

Padecía trastorno bipolar, y dejó una nota de despedida a su esposo Leonard: «No puedo luchar contra mi enfermedad más tiempo». Pionera del modernismo, Woolf transformó la novela con su flujo de conciencia y exploración de la mente femenina.

Su obra maestra incluye La señora Dalloway (1925), que sigue un día en la vida de Clarissa Dalloway y inspiró Las horas de Michael Cunningham (2003), adaptada al cine con Nicole Kidman. Otras novelas clave: Al faro (1927), retrato familiar en la isla de Skye; Orlando (1928), traducida al español por Jorge Luis Borges, un juego andrógino sobre el tiempo y la identidad; y Las olas (1931), un poema novelesco coral.

Woolf también brilló en ensayos. Una habitación propia (1929), texto feminista fundacional, reclama espacio y dinero para las mujeres escritoras: «Una mujer debe tener dinero y una habitación propia si va a escribir ficción». En Argentina, su impacto perdura en círculos literarios y feministas, con reediciones y debates sobre salud mental. Su muerte evoca la fragilidad del genio creativo, resonando en nuestra época de mayor conciencia sobre bipolaridad.

(Ver Página/12).

Sobre Nosotros

Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.