Santos Lugares, Buenos Aires – 20 de marzo de 2026
Por Claudio Gambale, Notigital
En un mundo donde la soberanía nacional debería ser intocable, el principio de autodeterminación de los pueblos —reconocido por la ONU como el derecho a decidir libremente su destino político, económico y cultural sin injerencias externas— enfrenta su mayor desafío bajo la figura de Donald Trump, autoproclamado «paladín de la democracia». Este derecho, consagrado en la Carta de la ONU y los Pactos Internacionales de Derechos Humanos, surge de la lucha contra el colonialismo y permite a los pueblos optar por independencia, autogobierno o integración libre, priorizando siempre su voluntad popular.
La Hipocresía de la «Democracia» Trumpista
Trump, reelegido en 2024 e inaugurado en 2025, ha revivido la Doctrina Monroe con su «Corolario Trump-Monroe», enfocando intervenciones en América Latina para combatir migración, narcotráfico y presencia china, bajo el pretexto de defender la democracia. Amenazas de invasiones a Venezuela, Cuba, Colombia y México, junto a bombardeos y el supuesto secuestro de Nicolás Maduro, violan flagrantemente la soberanía de naciones soberanas. Mientras acusa a gobiernos «no alineados» de autoritarismo, ignora que su política coercitiva —sanciones, despliegues militares y presiones diplomáticas— impone agendas ajenas, contradiciendo el artículo 1 de los Pactos de la ONU que prohíbe la dominación extranjera.
Rebeliones Populares en Defensa de la Soberanía
Los pueblos no se rinden: en Honduras, movimientos indígenas y campesinos marcharon contra la injerencia electoral de EE.UU., exigiendo autodeterminación territorial y unidad popular. En Venezuela y la región, voces como la de Adolfo Pérez Esquivel llaman a una «rebelión» continental contra la impunidad trumpista, denunciando agresiones que quebrantan el Derecho Internacional. Estas resistencias subrayan que solo los pueblos, no potencias lejanas, deben trazar el destino de su patria, recuperando la esencia de la resolución 1514 de la ONU sobre descolonización.
¿Por Qué Mantener la Autodeterminación?
Este principio no es reliquia histórica, sino pilar de la paz global: su erosión fomenta fragmentación y conflictos, como advierten expertos ante el «tribalismo postmoderno». En América Latina, dividida y sin liderazgo unificado, urge rechazar el intervencionismo para preservar identidades culturales y recursos naturales, como exige el Pacto Internacional de Derechos Civiles. Notigital llama a los lectores: la verdadera democracia nace de la voluntad soberana, no de dedos acusadores desde Washington.
Fuentes: ONU, CNN Español, Jacobin Lat, Real Instituto Elcano y más. Notigital defiende la soberanía de los pueblos.