Londres, 20 de marzo de 1966. En el corazón de Westminster, la Copa Jules Rimet –el trofeo supremo del fútbol mundial– era robada de una exhibición previa al Mundial de Inglaterra. Notigital revive esta épica historia que unió al mundo del deporte y un héroe inesperado: el perro Pickles.
La copa, símbolo de tres victorias de Brasil (1958, 1962, 1970), estaba expuesta para calentar motores al torneo. Ladrones la sustrajeron, sumiendo al fútbol en pánico. Siete días después, Pickles, un mestizo de 20 meses propiedad del periodista David Corbett, la encontró envuelta en papel junto a un auto en Norwood. El can olfateó el paquete y alertó a su dueño, recuperando el trofeo intacto.
La prensa bautizó a Pickles como «héroe nacional». Recibió una medalla de plata, 1.500 dólares (equivalentes a unos 15.000 actuales) y un especial collar conmemorativo. Corbett y su familia fueron ovacionados, y el perro asistió al Mundial, donde Inglaterra venció 4-2 a Alemania en la final con gol polémico de Geoff Hurst.
Para Argentina, esta anécdota resuena por nuestra pasión futbolera: la copa que Di Stéfano y compañía soñaron ganar. El robo inspiró películas y libros, y Pickles falleció en 1967 atropellado, pero su tumba en Thames Ditton es peregrinación. Hoy, 60 años después, el 20 de marzo nos recuerda que hasta un perro puede salvar el alma del fútbol.