El 4 de marzo de 1918 se detectaron los primeros casos de la «gripe española», una pandemia de influenza virus A que azotó el mundo durante dos años, cobrando más de 40 millones de vidas.

El brote surgió al fin de la Primera Guerra Mundial, en un contexto de trincheras hacinadas y movilidad global, y su origen sigue siendo un misterio: algunos apuntan a Kansas (EE.UU.), otros a China o Francia.

En Argentina, la enfermedad llegó por barco en mayo de 1918, matando a unas 20.000 personas en Buenos Aires sola, colapsando hospitales y frenando la vida cotidiana. La censura española, que no ocultó la crisis como otros países en guerra, le dio el nombre «española». Sin vacunas ni antibióticos, la gripe mató mayormente a jóvenes sanos por una «tormenta de citoquinas», un fallo inmunológico extremo.

Hoy, en plena era post-COVID, esta efeméride nos recuerda lecciones eternas: la fragilidad de la salud global y la importancia de la transparencia. La OMS la cita como precursora de pandemias modernas, triplicando la obesidad y otras epidemias actuales. En Notigital, reflexionamos sobre cómo la historia se repite si no aprendemos.

Con AFP.

Sobre Nosotros

Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.