El 25 de enero de 1980, Paul McCartney, ex Beatle, era deportado de Japón tras nueve días preso en Tokio por 219 gramos de marihuana en su valija. La Fiscalía no lo procesó, pero el escándalo marcó su gira con Wings.
McCartney llegó el 16 de enero para conciertos en Budokan. Aduaneros hallaron la droga; pagó fianza de 100.000 dólares y salió sin cargos. Canceló shows, perdiendo un millón.
El incidente, en plena era post-Beatles, humanizó al «cute» Paul. Hoy, legalizaciones cambian el contexto. Notigital recuerda: ¿rebelde o error? Su legado musical prevalece.