Sharon Tate, la icónica modelo y actriz estadounidense, nació el 24 de enero de 1943 en Dallas, Texas. Su vida, marcada por un ascenso meteórico en Hollywood y un final brutal, encapsula los excesos y oscuridades de la era contracultural de los años 60.
Ganadora de un Globo de Oro por su papel en Valle de muñecas (1967), Tate encarnaba la belleza etérea y el glamour de la pantalla grande. Su matrimonio con el director Roman Polanski en 1968 parecía coronar una carrera prometedora, con proyectos como El baile de los vampiros que la consolidaban como promesa del cine.
Sin embargo, el 9 de agosto de 1969, a los 26 años, Tate fue asesinada en su mansión de Los Ángeles por miembros del infame Clan Manson, liderado por Charles Manson. Embarazada de ocho meses de su primer hijo con Polanski, fue apuñalada repetidamente junto a cuatro amigos, incluyendo al heredero del café Folgers, Wojciech Frykowski. Los homicidios, con sangre escrita en las paredes y un salvajismo premeditado, conmocionaron al mundo. Manson, un gurú carismático que predicaba una «guerra racial» apocalíptica inspirada en los Beatles, ordenó los crímenes para incitar el caos social.
El juicio de 1970, televisado masivamente, expuso las grietas de la utopía hippie: drogas, sectas y violencia latente. Susan Atkins, una de las asesinas, confesó detalles escalofriantes, mientras Manson y sus seguidores —como Leslie Van Houten— fueron condenados a muerte, conmutada luego por cadena perpetua. Tate se convirtió en símbolo de la inocencia perdida; su historia inspiró libros como Helter Skelter de Vincent Bugliosi y películas como C’era una volta a… Hollywood (2019) de Quentin Tarantino, donde Margot Robbie la retrata con sensibilidad.
Hoy, 83 años después de su nacimiento, el caso Tate sigue fascinando por su impacto en la cultura pop y el true crime. Documentales como The Haunting of Sharon Tate (2019) reviven el horror, recordándonos cómo un ícono de belleza fue víctima de la locura colectiva. En un mundo obsesionado con la celebridad, su legado advierte sobre los peligros de la fama y el fanatismo.