Gerona, España, 23 de enero de 1989. Salvador Dalí, el excéntrico pintor, escritor y diseñador catalán considerado uno de los máximos exponentes del surrealismo, fallece a los 84 años en su residencia del Teatro-Museo Dalí de Figueras.

Su muerte, causada por un fallo cardíaco tras años de problemas de salud —incluyendo una intoxicación por alimentos en 1980 que lo dejó en silla de ruedas—, cierra una vida dedicada a desafiar la realidad con bigotes puntiagudos, relojes derretidos y un ego desbordante.

Nacido el 11 de mayo de 1904 en Figueras, cerca de la frontera con Francia, Dalí mostró talento precoz. Estudió en la Academia de Bellas Artes de Madrid, donde conoció a Federico García Lorca y Luis Buñuel, con quienes colaboró en el cortometraje surrealista «Un perro andaluz» (1929). Expulsado por su rebeldía, se unió al grupo surrealista de París liderado por André Breton, aunque su expulsión en 1934 por supuesta simpatía fascista no frenó su ascenso. Dalí abrazó el «paranoico-crítico», un método para ver múltiples imágenes en una, plasmado en obras maestras como «La persistencia de la memoria» (1931), con sus relojes blandos que simbolizan la relatividad del tiempo, hoy en el MoMA de Nueva York.

Su estilo hiperrealista, con paisajes oníricos y símbolos freudianos —hormigas, elefantes de patas largas, huevos—, lo convirtió en ícono pop. Colaboró con Hitchcock en «Tiroteo en Dalí» para «Recuerda» (1945), diseñó joyas para la alta sociedad y hasta portadas para Vogue. En los ’60, su «misil nuclear suave» anticipó la era espacial. Dalí vivió exiliado en EE.UU. durante la II Guerra Mundial, regresó a España bajo Franco —lo que generó controversias— y acumuló fortunas con merchandising, desde camisetas hasta su autobiografía «La vida secreta de Salvador Dalí» (1942).

En Argentina, Dalí influyó en artistas como Xul Solar y el pop art local, y su estética impregna la cultura pop: desde memes hasta tattoos. Su Museo en Figueras, inaugurado en 1974, recibe millones de visitantes. Tras su muerte, Gala —su musa y esposa desde 1934— ya fallecida en 1982, lo dejó en soledad. Enterrado en su museo, Dalí legó un mundo donde lo irracional es norma.

Hoy, 37 años después, su efeméride nos invita a cuestionar la cordura cotidiana. En Notigital, recordamos a Dalí no solo como genio, sino como provocador eterno: «Lo racional es lo que se hace con la cabeza; lo irracional, con el corazón».

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Sobre Nosotros

Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.