París, Francia, 23 de enero de 1832. En esa fecha nació Édouard Manet, el pintor y grabador francés cuya obra revolucionó el arte mundial y sentó las bases del impresionismo. Considerado uno de los artistas más influyentes de la historia, Manet desafió las convenciones académicas de su época con pinceladas sueltas, colores vibrantes y temas cotidianos que capturaban la luz urbana y la vida moderna.
Hijo de un alto funcionario público, Manet creció en un ambiente burgués pero pronto se rebeló contra las expectativas familiares. Estudió en el taller de Thomas Couture y viajó por Europa, absorbiendo influencias de Velázquez y Goya. Su estilo, que rompía con el realismo rígido, generó escándalos: «El almuerzo sobre la hierba» (1863) fue rechazada por el Salón de París por su desnudez provocativa, y «Olympia» (1863) escandalizó con su mirada directa de la prostituta. Estas obras, hoy icónicas en el Musée d’Orsay, marcaron el puente entre el realismo y el impresionismo, inspirando a Monet, Renoir y Degas.
Manet no vivió para ver el triunfo del movimiento que inició; murió en 1883 a los 51 años por sífilis y complicaciones reumáticas. Sin embargo, su legado perdura: fue el primero en pintar la modernidad como un flujo efímero, influenciando el arte del siglo XX, desde Picasso hasta la street art contemporánea. En Argentina, su impacto se siente en artistas como Antonio Berni, quien admiraba su audacia social.
Hoy, en un mundo saturado de imágenes digitales, Manet nos recuerda el poder de la observación aguda. Sus cuadros no solo capturan la belleza fugaz, sino que cuestionan normas sociales. En Notigital celebramos esta efeméride recordando cómo un pincel puede cambiar la historia del arte.