En Tres de Febrero se va perdiendo de a poco el crédito mediático del exintendente Diego Valenzuela y del municipio en general.

Foto Miperiodico.

Los basurales al cielo abierto en más de diez barrios, la inseguridad constante que ya no se puede tapar a diario, las calles que no aguantan los parches electorales y los canales tradicionales que pierden eficacia para ocultar la realidad del distrito libertario PRO son cada vez más evidentes.

A esto se suma la confusión de los vecinos y vecinas, que aún no identifican claramente al nuevo intendente Rodrigo Aybar, ya que Valenzuela parece no querer soltar el mando. Se ve muy activo en el distrito, a veces junto a su esposa Daniela Reich —ahora secretaría de Capital Humano— y otras con el concejal presidente del bloque libertario, Fernando Ramos. Además, afrontan denuncias por posibles negociados en los Bosques de los Eucaliptos con Megatlón, y una asamblea vecinal reclama ser atendida para preservar uno de los pocos pulmones verdes que quedan.

Críticas en barrios clave

A pesar de las dificultades reales, Valenzuela insiste en presentarse como gestor de uno de los mejores municipios en materia tributaria y baja de tasas, aunque el ABL aumenta todos los años por encima de la inflación. Obras como la de Amegino avanzan a paso de tortuga, y la promesa de un nuevo túnel en calle Hornos para 2026 parece dilatarse, sin que se conozca ni siquiera una licitación.

La situación es crítica en barrios como El Libertador y parte de Loma Hermosa, con fuerte impacto ambiental por basurales. En Caseros Sur, Ciudadela y Villa Raffo predominan los focos de inseguridad, lo que hace del distrito un lugar cada vez menos elegido para vivir.

Oposición débil y gestión cuestionada

Todo ocurre en un contexto favorable para Valenzuela, con una oposición muy dividida por internas del PJ —el partido tradicional que dominó el municipio hasta su llegada hace más de diez años, cuando logró ganar consistentemente y relegar al peronismo—. Contrariamente a lo que pregona el exintendente, quien se jacta de que varias empresas se mudan a Tres de Febrero «por la alta calidad de vida e impuestos bajos», no hay una sola obra grande que pueda reivindicarse como propia tras más de una década de gestión.

Emprolijar el distrito con pintura, bacheo o la nueva decoración de centros de salud municipales no son más que obligaciones básicas de cualquier intendente. La falta de transformaciones estructurales evidencia el agotación de un modelo que, pese a su hegemonía electoral, enfrenta un creciente descontento vecinal.

Sobre Nosotros

Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.