La industria argentina opera a media máquina y al borde de la asfixia. Según un informe de la periodista Eugenia Muzio publicado este lunes por el diario PERFIL, los datos son contundentes.
La Utilización de la Capacidad Instalada (UCI) cayó al 57,7% en noviembre de 2025. Es casi cinco puntos menos que en noviembre de 2024 (62,3%). Esta cifra es la más baja desde marzo. Sepulta cualquier esperanza de rebote en “V”. Pinta una meseta recesiva donde las empresas “queman” sus márgenes para no apagar las máquinas.
La fractura expuesta: Vaca Muerta vuela, la pyme se hunde
El informe oficial muestra una industria partida en dos. La refinación de petróleo opera al 86,5%. Es impulsada por las exportaciones de Vaca Muerta. En cambio, los sectores intensivos en mano de obra se desploman. La metalmecánica (sin automotriz) perforó el piso del 40%. La industria automotriz cayó al 46,3%. Fue golpeada por la baja demanda local y la competencia impacta.
“Es un combo de políticas económicas que perjudican a la industria”, dijo a PERFIL el economista Mariano Kestelboim. Para el analista, la caída responde a una lógica de modelo. “Se comprime el consumo interno, que abastece a la industria nacional. A eso se suma la apertura comercial, el atraso cambiario y un crédito muy caro”. Kestelboim fue contundente: “Son los registros más bajos de la historia nacional. Sacando pandemia y guerras, es el peor”.
La paradoja letal: menos producción local, más importaciones
En los despachos fabriles reina la resignación y la alerta. Fuentes del sector dijeron a PERFIL que la actividad está “muy planchada” desde fines de 2024. Ya hay caídas de empleo formal. Pero el dato más preocupante es estructural: la desconexión entre oferta externa y producción local.
“Si comparás con 2017, un año de buen dinamismo, la producción está por debajo, pero las importaciones están muy por arriba”, explicó una fuente. El mercado está sobrestockeado de productos terminados. Muchos son de origen asiático. Entraron aprovechando la ventana cambiaria y arancelaria. Desplazaron a la fabricación nacional. “Le pegan tanto a las empresas que, para vender, bajan sus márgenes a cero. Van a desaparecer centenares de empresas”, alertó un empresario.
El derrumbe textil: siete de cada diez máquinas, paradas
El dato más alarmante es el de la industria textil. Opera a un mero 29,2% de su capacidad. Es un desplome frente al 48,2% de noviembre de 2024. Siete de cada diez máquinas del sector están paradas.
“El Gobierno tomó una decisión: que esta industria no es viable y que es más barato lo que viene de China”, dijo el dueño de una marca nacional. Describió un panorama “desolador”. Se agrava por la competencia digital desregulada. “Nos enfrentamos a ventas online de plataformas chinas. Ingresan productos sin arancel, directo al consumidor”.
La situación financiera es crítica. Los precios de la ropa subieron solo 15% interanual. La inflación fue del 31%. Esto implica una pérdida real y brutal de rentabilidad.
Conclusión: consumo barato sobre producción local
El malestar trasciende lo económico. Los industriales contrastan la apertura irrestricta hacia China del Gobierno local con las políticas de Donald Trump. “Trump prohibirá autos chinos y acá entraron 50.000 eléctricos sin arancel. Hacés competir a un privado argentino contra el Estado chino. Es competencia desleal”, concluyeron desde el sector. La advertencia es clara. El modelo actual busca un consumidor de precios bajos a cualquier costo social. No un equilibrio productivo que preserve el tejido industrial argentino.