Durante un recital de Black Sabbath en Des Moines, Iowa (EE.UU.), el 19 de enero de 1982, Ozzy Osbourne cometió uno de los actos más notorios del rock: arrancó con los dientes la cabeza de un murciélago muerto lanzado por el público.
«Hoy se conmemora el 37 aniversario desde que mordí la cabeza de un puto murciélago», recordó el vocalista británico en 2019, convirtiendo el incidente en leyenda del heavy metal.
Osbourne, exlíder de Black Sabbath y solista exitoso, estaba en plena gira Diary of a Madman cuando ocurrió el episodio, que lo llevó a someterse a inyecciones antirrábicas. Este momento escandaloso impulsó su imagen de «Príncipe de las Tinieblas», alimentando titulares mundiales y su carrera como reality star en The Osbournes. Black Sabbath, pioneros del metal, vendieron millones con himnos como Paranoid.
A 44 años, el anécdota sigue viral en redes, recordándonos el lado salvaje del rock que Ozzy encarna aún en giras actuales.