El 19 de enero de 1968, en el muelle del puerto inglés de Hastings, Syd Barrett ofreció su última actuación en vivo con Pink Floyd, la banda de rock psicodélico que él mismo fundó en 1965 como líder, vocalista y guitarrista. Tres meses después, el grupo anunció su salida, reemplazándolo por David Gilmour, en medio de los problemas mentales que Barrett atribuía al uso excesivo de LSD.
Barrett, cerebro detrás de álbumes icónicos como The Piper at the Gates of Dawn, definió el sonido experimental de Pink Floyd con letras poéticas y experimentos sonoros. Su partida marcó el fin de la era psicodélica inicial y el inicio de la etapa progresiva de la banda, con éxitos como The Dark Side of the Moon. A pesar de su retiro prematuro, Barrett se convirtió en un mito del rock, inspirando tributos y documentales.
Hoy, 58 años después, su historia resuena en fans que celebran su genialidad frágil, disponible en reediciones de Pink Floyd en Spotify o vinilos coleccionables.