Luis Óscar «Lucho» González nació el 19 de enero de 1981 en Buenos Aires, capital argentina, y se erigió como uno de los futbolistas más ganadores de la historia del país con 29 títulos oficiales, cifra que lo posiciona como el segundo argentino más laureado, solo superado por Lionel Messi.
Su carrera arrancó en Huracán, donde debutó en Primera B Nacional y logró el ascenso a Primera División en 2000, marcando 7 goles en 33 partidos. En 2002 llegó a River Plate, club de sus amores, ganando los Torneos Clausura 2003 y 2004 (6 goles en total). Regresó en 2015 para conquistar la Copa Libertadores y la Suruga Bank, cerrando su paso millonario con cuatro trofeos.
En Europa brilló con Porto (2005-2012 y 2014-2016), sumando 10 títulos: tres Ligas de Portugal consecutivas (2006-2008), otra en 2011 y 2012, Copa de Portugal 2006, Supercopa 2006, más ligas posteriores. Capitán de los Dragones, disputó 251 partidos y anotó 50 goles. En Olympique de Marsella (2012-2014) ganó la Ligue 1 2012 tras 18 años de sequía, dos Copas de la Liga (2012 debutó goleando en final) y Supercopa francesa.
Pasó por Al-Rayyan de Qatar (2013-2014), logrando ascenso a Primera. En Athletico Paranaense (2016-2021) se convirtió en ídolo: Copa Sudamericana 2018 (titular clave), tres Campeonatos Paranaenses (2018-2020), Copa de Brasil y Suruga Bank. Se retiró el 27 de mayo de 2021 a los 40 años, tras 22 temporadas profesionales, 45 partidos con Argentina (7 goles), oro olímpico Atenas 2004 (Preolímpico Sudamericano), Mundial 2006 y Copas América 2004/2007.
Con la Selección debutó en 2003 ante Honduras. Su visión de juego, liderazgo y golazos lo eternizaron. Post-retiro, se incorporó al cuerpo técnico de Paranaense, dirigiendo juveniles y ascendiendo ideas. En 2026, a sus 45 años, inspira desde Curitiba, donde reside, a talentos argentinos en Brasil.
Notigital celebra esta efeméride destacando el camino de Lucho: del ascenso humilde con Huracán al podio histórico, un ejemplo de perseverancia para el fútbol argentino en era de exportaciones masivas. Su legado trasciende trofeos, simbolizando garra millonaria y éxito global.