El 17 de enero de 1929 se publicaba en Nueva York la primera historieta de Popeye en el cómic «Thimble Theatre» de E.C. Segar. El marinero tuerto, fumador de pipa y amante de la espinaca (aunque inicialmente su fuerza venía de frotar una gallina mágica), irrumpió como secundario de Oliva Palito y Cocoliso, pero pronto eclipsó a todos.
Creado en la era de la Gran Depresión, Popeye representaba al obrero rudo que vence gigantes con puños y verduras. Su grito «¡Yo soy el que soy!» y rivalidad con Bluto lo convirtieron en fenómeno global, con tiras, animaciones y hasta una estatua en Malta. En 1933, Paramount lo llevó al cine, vendiendo millones.
En Latinoamérica, Popeye llegó vía doblajes y memes, simbolizando resiliencia popular. En Argentina, ediciones de Editorial Columba lo popularizaron en los 40. Hoy, con superhéroes dominando, Popeye recuerda el cómic accesible.