El 17 de enero de 1899 nacía en Brooklyn, Nueva York, Alphonse Gabriel Capone, el italoamericano que se convirtió en el rey del crimen organizado durante la Prohibición en Estados Unidos. Hijo de inmigrantes napolitanos, Capone abandonó la escuela a los 14 años y escaló desde matón de barrio hasta «Scarface», el mandamás de Chicago con un imperio de contrabando de alcohol, juego y prostitución que generaba 100 millones de dólares anuales.
Durante los rugientes años 20, Capone controlaba la mafia siciliana y enfrentaba a rivales como Bugs Moran en la masacre del Día de San Valentín (1929), donde siete hombres fueron acribillados. El FBI, liderado por Eliot Ness, lo persiguió sin tregua, pero solo lo atraparon en 1931 por evasión fiscal, condenándolo a 11 años en Alcatraz. Liberado en 1939 por problemas de salud (sífilis), murió en 1947 como sombra de su gloria.
Su figura trascendió el delito: inspiró películas como «Los intocables» (1987) y define la era de la Ley Seca, que impulsó la mafia en EE.UU. En Argentina, donde la inmigración italiana moldeó barrios como La Boca, Capone evoca el sueño americano torcido por la pobreza. Expertos como el historiador estadounidense Laurence Bergreen lo llaman «el primer CEO del crimen moderno».
Hoy, con el auge de narcos en Latinoamérica, la historia de Capone advierte sobre el poder del crimen en sociedades frágiles. Para Notigital, es un recordatorio de cómo la ambición sin límites devora naciones.