El 14 de enero de 1978, la banda punk británica Sex Pistols ofreció su concierto final en el Winterland Ballroom de San Francisco, marcando el fin de una era explosiva.
Esta actuación, parte de una gira caótica por Estados Unidos, selló la desintegración del grupo liderado por Johnny Rotten (John Lydon) y Sid Vicious.
Los Pistols irrumpieron en 1976 con God Save the Queen, desafiando el establishment. La gira americana, plagada de escándalos, culminó con Rotten gritando «¡Han arruinado el rock ‘n’ roll!» antes de irse. Vicious murió meses después por sobredosis.
Su legado punk revolucionó la música, inspirando rebeldía y autenticidad en generaciones.