El 31 de diciembre de 1936, a los 72 años, falleció en Salamanca (Castilla y León, España) el escritor y filósofo Miguel de Unamuno y Jugo, una de las figuras más influyentes de la literatura hispánica del siglo XX.
Su muerte, ocurrida en plena Guerra Civil Española, dejó un vacío en el mundo de las letras, donde Unamuno cultivó con maestría géneros como la novela, el ensayo, la poesía y el teatro, siempre impregnados de un profundo humanismo y cuestionamientos existenciales.
Nacido en Bilbao en 1864, Unamuno se erigió como rector de la Universidad de Salamanca y como voz crítica ante el poder. Su obra emblemática, Niebla (1914), revolucionó la novela al introducir el concepto de «nivola», donde los personajes adquieren vida propia y desafían al autor. Ensayos como Del sentimiento trágico de la vida (1913) exploran la angustia humana entre fe y razón, mientras poemas como los de Poesías reflejan su lucha interna por la verdad. Unamuno no solo escribió; vivió su filosofía en actos, como su célebre enfrentamiento con el general Millán-Astray en 1936, gritando «¡Vencer, pero no convencer!» en defensa de la libertad intelectual.
Su legado trasciende fronteras: influyó en generaciones de pensadores latinoamericanos y españoles, defendiendo la «hispanidad» como esencia cultural. En tiempos de efemérides, su partida nos recuerda la vigencia de su grito por la autenticidad en un mundo polarizado. Hoy, Salamanca honra su memoria en la Casa-Museo Unamuno, donde se preservan sus manuscritos.
En Notigital, evocamos esta figura eterna que nos interpela: ¿dónde queda el espíritu crítico en la era digital? Su muerte, un 31 de diciembre, cierra un año turbulento y abre reflexiones eternas.