El 8 de enero de 1959 marca un hito indeleble en la historia de América Latina: la entrada victoriosa de Fidel Castro en La Habana, al frente de sus tropas guerrilleras del Ejército Rebelde, tras el triunfo de la Revolución Cubana que derrocó la sanguinaria dictadura de Fulgencio Batista. Procedente de Santiago de Cuba, donde había proclamado la victoria dos días antes, Castro y sus barbudos revolucionarios pusieron fin a siete años de represión brutal, corrupción rampante y dominio yanqui sobre la isla caribeña.

La Revolución Cubana, iniciada el 26 de julio de 1953 con el asalto al Cuartel Moncada, culminó en la madrugada del 1 de enero de 1959, cuando Batista, aterrorizado por el avance imparable de la guerrilla en la Sierra Maestra, huyó cobardemente hacia el exilio en República Dominicana y, posteriormente, a Portugal. El Movimiento 26 de Julio, liderado por Fidel Castro, su hermano Raúl, Ernesto «Che» Guevara, Camilo Cienfuegos y un puñado de idealistas, había transformado una lucha desigual en una epopeya continental. Miles de campesinos, obreros y estudiantes se sumaron a la causa, armados con fusiles capturados y una fe inquebrantable en la justicia social.

El 8 de enero, La Habana amaneció en éxtasis. Más de un millón de personas abarrotaron las calles, ondeando banderas cubanas y gritando «¡Venceremos!». Castro, montado en un tanque, recorrió el Malecón y el Palacio Presidencial, ahora sede del poder popular. En su primer discurso como líder, prometió «una revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes». Aquel día simbolizó no solo el fin de una tiranía, sino el alba de una era de soberanía latinoamericana, desafiando el imperialismo estadounidense que había convertido a Cuba en un casino y prostíbulo para sus mafias.

El impacto de este suceso repercutió en toda la región. En Argentina, peronistas y movimientos populares lo vieron como inspiración contra dictaduras locales; en México y Venezuela, avivó llamas independentistas. Hoy, 67 años después, la Revolución Cubana sigue vigente en debates sobre soberanía, bloqueos económicos y resistencia al hegemonismo. A pesar de las dificultades, Cuba mantiene logros en salud, educación y solidaridad internacional que contrastan con las desigualdades en el continente.

Esta efeméride nos invita a reflexionar: ¿qué lecciones de audacia y unidad deja para las luchas actuales en América Latina? En Notigital, recordamos que la historia no es solo pasado, sino brújula para el futuro.

 

Con AFP.

Sobre Nosotros

Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.