La Sociedad Literaria de Buenos Aires nació en el clima de euforia y debate que siguió a la independencia, como un espacio para pensar el nuevo país. Fue un círculo intelectual y político que buscó intervenir en la construcción cultural y doctrinaria del Río de la Plata de la década de 1820.
Contexto político e intelectual
Tras la Revolución de Mayo y la independencia, Buenos Aires vivía un intenso proceso de redefinición institucional y de ideas, con el reformismo rivadaviano impulsando cambios en la educación, la Iglesia y la vida pública. En ese marco, la creación de una sociedad de lectores y escritores respondía a la necesidad de dotar a la nueva nación de una elite ilustrada capaz de producir discursos jurídicos, filosóficos y literarios propios, y de debatir el rumbo político del Estado.
Fundación y primeras reuniones
La Sociedad Literaria surgió a comienzos de enero de 1822, tras una convocatoria a intelectuales y profesionales que se reunían en casas particulares de la ciudad, como la de Julián Segundo de Agüero, en el entorno del poder porteño. Su impulsor central fue el doctor Bernardo de Monteagudo, abogado, hombre de acción de las guerras de independencia y figura clave del reformismo, que veía en este tipo de instituciones un instrumento de sociabilidad política y de pedagogía para las nuevas elites.
Objetivos y debates internos
En las sesiones se discutían textos y problemas vinculados a tres grandes núcleos: política (formas de gobierno, organización del Estado, límites al poder), derecho (nuevas leyes, códigos, ciudadanía) y literatura y filosofía (modelos de estilo, corrientes de pensamiento, recepción de ilustrados europeos). El objetivo declarado era fomentar el cultivo de las letras y las ciencias, pero en los hechos la Sociedad funcionó como un laboratorio de ideas para el proyecto liberal–unitario que se incubaba en torno al gobierno de Buenos Aires.
Miembros y redes de poder
La Sociedad comenzó con alrededor de una docena de miembros y llegó a tener unos veinticinco, lo que la convertía en una agrupación selecta y muy vinculada al poder político. Entre sus integrantes se contaban figuras como Vicente López y Planes, Esteban de Luca, Cosme Argerich, Valentín Alsina, Juan Crisóstomo Lafinur e Ireneo Portela, todos con trayectorias destacadas en la política, el ejército, la magistratura o la producción literaria. Esta composición muestra que la entidad era, a la vez, un círculo de sociabilidad intelectual y un espacio de articulación entre la cultura escrita y las decisiones de gobierno.
Publicaciones y proyección cultural
De la actividad de la Sociedad surgió rápidamente su primer órgano impreso, una revista que comenzó a publicarse a principios de 1823 y que se conoce como “El Argos” y “La Abeja”, considerada una de las primeras revistas literarias del Río de la Plata. Estas publicaciones difundieron ensayos, artículos políticos y textos literarios, y contribuyeron a popularizar ideas liberales, laicizantes y republicanas, reforzando el papel de la prensa como herramienta de educación política y de construcción de una opinión pública urbana en Buenos Aires.