Buenos Aires, 23 de enero de 2014. Argentina vivió uno de los episodios climáticos más agobiantes de su historia reciente cuando una ola de calor extrema alcanzó su pico, con una sensación térmica de 47,6°C en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y hasta 57,6°C en Resistencia, Chaco.

Este fenómeno, que se extendió por gran parte del centro y norte del país durante días, provocó al menos cuatro muertes directas por golpes de calor y descompensaciones, saturando hospitales y servicios de emergencia en medio de una humedad opresiva que hacía insoportable el aire.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) registró temperaturas máximas que superaron los 40°C en múltiples provincias: Córdoba rozó los 47,5°C de sensación térmica, mientras Santa Fe y Entre Ríos reportaban valores similares. Esta ola formaba parte de una secuencia devastadora que había comenzado en diciembre de 2013 y se prolongó hasta principios de enero de 2014, considerada la segunda más larga desde 1906, afectando a más de 52 ciudades entre los paralelos 30°S y 40°S. En Buenos Aires, el alerta roja se mantuvo varios días consecutivos por primera vez, con mínimas nocturnas que no bajaban de 25°C, quebrando récords de enero en 53 años y marcando el mes más caluroso desde mediciones sistemáticas.

Las consecuencias fueron dramáticas: cortes de energía masivos por el colapso de la red eléctrica bajo demanda récord de aires acondicionados, suspensión de clases y eventos al aire libre, y un aumento exponencial de consultas médicas por insolación, deshidratación y problemas cardiorrespiratorios. En el norte, como Santiago del Estero y Chaco, se reportaron decenas de fallecimientos indirectamente relacionados, sumándose a las 11 muertes por golpe de calor en esa provincia durante el pico decembrino. Expertos del SMN y Conicet vincularon el evento a un combo de La Niña, sequía prolongada y un anticiclón subtropical que atrapó el calor, alertando tempranamente sobre los efectos del cambio climático que intensifican estas olas.

Diez años después, en 2026, este recuerdo cobra vigencia ante veranos cada vez más extremos en Argentina, con 2022-2023 como el más cálido desde 1961. La efeméride subraya la urgencia de políticas de adaptación: más estaciones meteorológicas, planes de contingencia urbana y reforestación. En Notigital, evocamos aquel infierno térmico para visibilizar cómo el clima ya no espera: de 47,6°C en Buenos Aires a lecciones pendientes para el futuro.

Con NA.

Sobre Nosotros

Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.