Herminio Iglesias fue un dirigente peronista emblemático del conurbano bonaerense, conocido por su estilo combativo y su lealtad ortodoxa al «peronismo de Perón». Nacido el 20 de octubre de 1929 en Avellaneda, hijo de inmigrantes gallegos, comenzó su militancia en 1945 con el 17 de Octubre y lideró la agrupación vandorista «30 de Junio».
Sufrió persecución durante la Revolución Libertadora, con torturas en el penal de Las Heras, de donde escapó al exilio en Uruguay; en los ’70, fue baleado por otros peronistas y hasta tiroteó a Juan Manuel Abal Medina.
Como intendente de Avellaneda (1973-1976), alineado con López Rega, fue depuesto por el golpe de Videla. Tras la dictadura, representó al sector duro del PJ junto a Deolindo Bittel, denunciando violaciones a los DD.HH. ante la OEA en 1979. Su pico de notoriedad llegó el 28 de octubre de 1983, cierre de campaña para gobernador bonaerense: prendió fuego un ataúd con siglas de la UCR (Unión Cívica Radical) en el Obelisco, gesto que muchos culparon por la derrota peronista ante Raúl Alfonsín, fracturando al PJ frente a la Renovación de Cafiero y Menem.
Trayectoria Política
Iglesias fue diputado nacional (1985-1989) y concejal en Avellaneda (1991-1999), pero sus intentos posteriores (1999, 2001) fallaron. Siempre se defendió con frases como «Tenía que haber puesto a alguno adentro» del ataúd, culpando a la Renovación por la debacle.
Legado en el Peronismo
Murió el 16 de febrero de 2007 por afecciones cardíacas tras tres meses internado, a los 77 años. En el conurbano, es ícono de la militancia resistente; su quema del cajón simboliza el peronismo visceral, aunque lo marginó políticamente.