Hace exactamente 57 años, el 3 de enero de 1969, nacía en Buenos Aires Antonio Birabent, una figura multifacética del arte argentino que ha dejado una huella imborrable en la música, el cine y el periodismo. Hijo del legendario músico Pipo Lernoud y la cantante Sara Brians, Birabent creció inmerso en el universo sonoro del rock nacional y el tango, influencias que moldearían su prolífica carrera.
Desde joven, Birabent se destacó como músico y compositor. Integrante de bandas como Los Baraja y Solsta, su voz grave y su estilo introspectivo lo posicionaron como heredero de la tradición tanguera porteña fusionada con el rock. Su álbum solista La rumba del tango (1995) capturó esa esencia única, mientras que colaboraciones con Fito Páez y Charly García consolidaron su lugar en la escena under bonaerense. Pero fue en el cine donde Birabent alcanzó proyección masiva: ha participado en once películas, entre las que brilla Tango Feroz: La leyenda de Tanguito (1993), dirigida por Marcelo Piñeyro, donde encarnó al mítico Tanguito, el padre del tango rock. Su interpretación, visceral y auténtica, inmortalizó la historia de José Alberto Iglesias, el artista olvidado que inspiró generaciones.
No menos impresionante es su faceta como periodista y actor. Birabent ha conducido programas radiales y televisivos, analizando con agudeza la cultura popular argentina, y ha incursionado en teatro y series como Okupas y El sodero de mi vida. Su versatilidad lo convierte en un puente entre épocas: del efervescente rock de los ’90 a la era digital actual.
En un momento en que el tango y el rock nacional reclaman su vigencia, el legado de Birabent resuena con fuerza. A sus 57 años, sigue activo en recitales y proyectos audiovisuales, recordándonos que el arte argentino es un río que no se detiene. Su nacimiento en 1969, en plena efervescencia cultural pre dictadura, simboliza la resiliencia creativa de Buenos Aires.