El 1 de febrero de 1931, en la Penitenciaría Nacional de Buenos Aires, fue fusilado Severino Di Giovanni, periodista italiano, obrero gráfico y anarquista radical. Acusado de atentados contra bancos y la embajada de EE.UU., su ejecución por orden de la dictadura de Uriburu violó la abolición de la pena de muerte en Argentina (1924). Su defensor, el teniente Juan Carlos Franco, pagó con baja, cárcel y destierro.

Di Giovanni llegó a Buenos Aires en 1926, huyendo del fascismo mussoliniano. Integrado en círculos anarquistas, dirigía La Antorcha y trabajaba en imprentas. Su activismo escaló con la crisis del 29: el 24 de diciembre de 1929, lanzó una bomba en la embajada yanqui por apoyo a Mussolini y represión a Sacco y Vanzetti. Atentó bancos como el Nación y el Italiano, exigiendo rescate para presos y pan para desocupados. Sus proclamas, impresas en volantes, clamaban: «¡Expropiación al expropiador!».

La «Década Infame» lo marcó como chivo expiatorio. Capturado en junio de 1930, un juicio sumario lo condenó sin pruebas sólidas. Fotos de su fusilamiento, de pie y desafiante, circularon como mártir. Uriburu, para infundir terror, ignoró la ley; testigos relatan 21 tiros a quemarropa.

El caso divide: héroe para libertarios, terrorista para conservadores. Obras como la novela Operación Di Giovanni de Rodolfo Walsh lo reivindican. Franco, héroe olvidado, simboliza honor militar. En Notigital, este aniversario cuestiona justicia en dictaduras pasadas y presentes, eco en luchas sociales actuales.

Con AFP.

Sobre Nosotros

Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.