Buenos Aires, 3 de marzo de 1930. Alfredo Alcón, el «máximo exponente del teatro clásico en Argentina», llegó al mundo en la capital para dejar una huella imborrable en las artes escénicas.
Actor y director, protagonizó unas cincuenta películas, más de cuarenta obras teatrales y varias telenovelas, ganando múltiples premios como el Konex y el ACE.
Alcón debutó en cine con «El grito de la carne» y brilló en teatro con clásicos como «El rey Lear» y «La fiaca». Su voz grave y presencia magnética lo convirtieron en referente del método stanislavskiano. Dirigió su propia compañía y formó a generaciones en la Escuela de Arte Dramático.
El Teatro Municipal General San Martín lo honra con su hall central bautizado en su nombre. Fallecido en 2016, Alcón encarnó el alma cultural argentina, desde el under porteño hasta Hollywood. En Notigital recordamos su legado en un país que ama el teatro: «El actor es un sacerdote del arte», solía decir. Su partida dejó un vacío, pero sus obras viven en cada escenario.