Hoy, 5 de febrero, se conmemora el nacimiento en 1914 de William S. Burroughs, el controvertido novelista y crítico social estadounidense nacido en San Luis, Misuri. Figura clave de la Generación Beat —etiqueta que él mismo rechazaba—, Burroughs revolucionó la literatura con su estilo experimental, cortando y recombinando lenguaje como un bisturí afilado.
Su obra cumbre, El almuerzo desnudo (1959), denunció la adicción, el control social y la hipocresía burguesa, inspirada en su propia vida marcada por la heroína y un accidente fatal donde mató a su esposa en un juego ebrio. Técnicas como el «corte» —inspiradas en prácticas ocultistas— influyeron en autores como Thomas Pynchon y en la cultura pop, desde los Rolling Stones hasta David Bowie.
Burroughs, fallecido en 1997, trascendió fronteras: en América Latina, su crítica al imperialismo resonó en escritores como Roberto Bolaño. Nunca aceptó el rótulo Beat, prefiriendo definirse como un «agente de caos controlado». Hoy, con 110 años de su llegada al mundo, su legado invita a reflexionar sobre cómo el lenguaje puede desarmar estructuras de poder. En un mundo de fake news y algoritmos, Burroughs nos recuerda que la verdadera rebeldía empieza en las palabras.