Buenos Aires, 31 de enero de 2026 – El 31 de enero de 1908 nacía en Roca, Buenos Aires, Héctor Roberto Chavero, universalmente conocido como Atahualpa Yupanqui, el músico más trascendente del folclore argentino.

Payador, guitarrista y poeta, revolucionó la música popular con su voz grave y letras que retrataban la vida del gaucho, la pampa y las injusticias sociales. Condecorado en 1984 como Caballero de la Orden de las Artes y Letras por Francia, su legado trasciende fronteras, con más de 100 discos grabados y composiciones como «Los ejes de mi carreta» que siguen sonando en peñas y escenarios globales.

Hijo de un cocinero de origen quechua y una maestra de ascendencia francesa, Chavero creció en el campo bonaerense, aprendiendo guitarra a los 9 años y adoptando el nombre Atahualpa en homenaje al último inca. En los años 20, vagabundeó por la Patagonia y el noroeste argentino, recopilando coplas y zambas de peones y obreros. Su debut radial en 1936 en Buenos Aires lo catapultó, pero su compromiso político –militante anarquista y peronista disidente– lo llevó al exilio en 1949, cuando el gobierno de Perón le negó pasaporte. Vivió 15 años en París, donde Édith Piaf lo presentó a intelectuales como Jean-Paul Sartre, consolidándolo como «el arpista del viento andino».

Yupanqui fusionó tradición criolla con profundidad filosófica: temas como la soledad rural en «Camino del indio» o la migración en «El arriero» capturan el alma argentina. Grabó con astros como Alfredo Zitarrosa y recibió el Premio Konex de Platino en 1985. Su casa-museo en Buenos Aires, abierta al público, alberga guitarras y manuscritos que evidencian su rol como puente entre lo popular y lo universal. En 1963 regresó a la Argentina, triunfando en el Teatro Ópera, y en 1992, a los 84 años, grabó su último disco.

Hoy, en plena revitalización del folclore con artistas como Abel Pintos o Soledad Pastorutti, el natalicio de Yupanqui resuena ante desafíos culturales como la globalización digital. Instituciones como la Sadaic lo homenajean anualmente, y su disco «Guitarra del viento» (1946) es patrimonio inmaterial. Para Notigital, este 31 de enero reivindica a un artista que, con 12 hijos y una vida nómada, enseñó que la música folclórica es resistencia poética. En un mundo de streams efímeros, Yupanqui nos lega la eternidad de la copla.

Con NA.

Sobre Nosotros

Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.