Merlo, Buenos Aires, 22 de febrero de 1905. En el corazón del conurbano, nace Luis Sandrini, el actor que encarnó al «criollo» humilde y definió la edad de oro del cine nacional. Hijo de obreros, debutó en teatro criollo y saltó al celuloide con Tango (1933), la primera película sonora argentina, dirigida por Pablo Etchevers.
Sandrini protagonizó unos 80 filmes, como El alma del bandoneón (1935), Amalia (1936) y El profeta (1950), siempre como el gaucho pobre, ingenioso y sufrido. Su gestualidad única —miradas pícaras, acento lunfardo— lo hizo ídolo popular. Trabajó con directores como Manuel Romero y Hugo del Carril, capturando la argentinidad en tiempos de inmigración y peronismo.
Murió en 1980, pero su legado vive en archivos del INCAA y remakes. Sandrini fundó productoras y defendió el cine local. «El criollo es el alma de Argentina», decía. En Notigital, celebramos al referente que puso al conurbano en la pantalla grande.