El 24 de marzo de 1905 falleció en Amiens, Francia, Julio Verne, el visionario escritor de 77 años apodado el «padre de la ciencia ficción».
Autor de 54 novelas y decenas de cuentos, Verne predijo inventos décadas antes: cohetes lunares en «De la Tierra a la Luna» (1865), helicópteros en «Robur el Conquistador» (1886) y misiles en «La guerra de los imperios» (1905). Sus obras, como «Veinte mil leguas de viaje submarino» (1870) con el Nautilus —inspiración para submarinos nucleares— y «Viaje al centro de la Tierra» (1864), mezclan aventura, ciencia y utopía.
Nacido en Nantes en 1828, Verne estudió derecho pero abrazó la literatura. Colaboró con Hetzel para la serie «Viajes extraordinarios», vendiendo millones de copias. Exploró temas proféticos: videoconferencias en «El día de un periodista americano en el año 2889» o energía nuclear en «Las Indias Negras». Herido por un disparo en 1886, quedó cojo, pero no dejó de escribir.
Su impacto global es inmenso: influyó en H.G. Wells, Spielberg y la NASA. En Argentina, sus libros fueron best-sellers en el siglo XIX, inspirando generaciones de lectores y científicos. Verne soñó un mundo interconectado antes de la tecnología; hoy, con SpaceX y misiles hipersónicos, sus visiones se materializan.
120 años después, Verne nos invita a imaginar: ¿qué inventos predice la ciencia ficción actual? Su pluma eterna navega el tiempo.