Calanda, España, 22 de febrero de 1900. En un pueblo aragonés de tradiciones católicas, nace Luis Buñuel, el cineasta que llevó el surrealismo de Dalí y Freud a la pantalla grande, convirtiéndose en uno de los directores más icónicos del siglo XX. Exiliado por la Guerra Civil Española, Buñuel rodó en Francia, México y España, fusionando humor negro, crítica social y sueños perturbadores.
Su debut explosivo fue Un perro andaluz (1929), con Dalí, que escandalizó con su ojo cortado y hormigas devorando carne. Obras como La edad de oro (1930) atacaron la burguesía y la religión; Viridiana (1961) ganó en Cannes pero fue censurada en España por Franco; y El discreto encanto de la burguesía (1972) le valió un Oscar honorífico. Sus filmes exploran lo irracional: deseos reprimidos, hipocresía clerical y desigualdad.
Buñuel dirigió 32 películas hasta 1977, influyendo en directores como Lynch y Almodóvar. Murió en México a los 83 años, dejando un cine provocador que cuestiona la realidad. En Notigital recordamos su frase: «Gracias a Dios, soy ateo». Su legado perdura en festivales y plataformas, invitando a cuestionar lo «normal».