San Petersburgo, Rusia, 9 de febrero de 1881. A los 59 años fallece Fiódor Dostoievski, el gigante de la literatura rusa cuya pluma diseccionó el alma humana en medio del torbellino político, social y espiritual del siglo XIX zarista.
Obras como Crimen y castigo, Los hermanos Karamázov y El idiota exploran dilemas éticos profundos, la redención y la locura, influyendo en generaciones de escritores y pensadores. Su legado perdura en un mundo que aún debate moralidad y poder, con adaptaciones cinematográficas y lecturas que siguen vendiéndose por millones.
Hoy, en el bicentenario de su época, Dostoievski nos recuerda que la gran literatura es un espejo incómodo de la sociedad.