Montevideo, Uruguay, 27 de enero de 1851, pero alma argentina: Miguel Cané hijo crece en Buenos Aires, convirtiéndose en político y literato clave de la Generación del 80.
Hijo del prócer, su «Juvenilia» (1880) retrata la bohemia estudiantil porteña con ironía y frescura.
Abogado y diputado, impulsó la secularización educativa y fue intendente de Buenos Aires. Su pluma costumbrista, junto a Lucio V. López, definió la modernidad argentina post-Roca. Exiliado en Uruguay por Rosas, regresó para forjar la nación.
En su 175° aniversario, Cané recuerda la efervescencia cultural de fines del XIX. Para lectores de Notigital, su legado urge repensar educación y progreso. ¿Qué «Juvenilia» escribirían los jóvenes de hoy?