Paterson, Nueva Jersey, 25 de febrero de 1836. En la industrial Paterson, epicentro textil de Estados Unidos, el comerciante John Colt registra la patente del primer revólver de repetición, diseño revolucionario de su hermano Samuel Colt. El Colt Paterson, calibre .36 con tambor giratorio de cinco recámaras, alineaba balas con un solo cañón, permitiendo disparos múltiples sin recargar manualmente –un salto cuántico desde los mosquetes de un tiro.
Samuel, un visionario de 22 años, ideó el arma tras un viaje en barco donde imaginó un revólver giratorio. John, contador pragmático, impulsó la patente y la producción en la Paterson Arms Company. Costaba 40 dólares, un lujo para la época, pero conquistado al Ejército de Texas en 1836, clave en la Batalla del Álamo contra México. Su fama explotó en el Viejo Oeste: vaqueros, sheriffs y bandidos como Billy the Kid lo inmortalizaron en westerns de Hollywood, desde John Wayne hasta Clint Eastwood.
La innovación técnica –cilindro rotatorio accionado por un gatillo– sentó bases para la Colt Single Action Army, «el arma que ganó el Oeste». Samuel fundó un imperio armamentístico, pero el Paterson original dejó de fabricarse en 1842 por quiebras. Hoy, ejemplares raros valen fortunas en subastas. En Argentina, donde el revólver Colt llegó con inmigrantes y gauchos, evoca duelos pampeanos y la frontera indómita.
Con AFP.