El 16 de febrero de 1835, a los 46 años, cayó asesinado Juan Facundo Quiroga, el caudillo federal riojano que encarnó las guerras internas post-independencia.

Emboscado en Barranca Yaco, Córdoba, por milicianos unitarios liderados por los hermanos Santos y Manuel Pérez, Quiroga recibió un disparo fatal mientras viajaba con su tropa. Este hecho, inmortalizado por Domingo Faustino Sarmiento en «Facundo, Civilización y Barbarie», intensificó el conflicto entre unitarios y federales tras la disolución del Virreinato del Río de la Plata.

Quiroga, exgobernador de La Rioja, era un militar astuto y carismático, apodado «Tigre de los Llanos» por su ferocidad en batallas como Oncativo (1829). Defensor del federalismo rosista, su muerte desestabilizó el interior argentino y allanó el camino para la hegemonía de Juan Manuel de Rosas. El episodio, envuelto en misterio —se dice que los asesinos fingieron un asalto—, simboliza la violencia fratricida de la época. Hoy, Quiroga inspira debates sobre caudillismo y unidad nacional, con su legado visible en monumentos riojanos y estudios históricos que lo retratan como un líder popular frente a las élites porteñas. Su fin marcó un quiebre en la consolidación del Estado argentino.

Con NA.

Sobre Nosotros

Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.