Daresbury, Inglaterra, 27 de enero de 1832. Charles Lutwidge Dodgson, conocido como Lewis Carroll, llega al mundo en una vicaría rural. Matemático de Oxford y diácono anglicano, su pasión por lo absurdo lo llevó a crear «Alicia en el país de las maravillas» (1865), inspirada en una remada con las hermanas Liddell en el Támesis.
El libro, narrado por el Conejo Blanco y el Sombrerero Loco, critica la rigidez victoriana con lógica nonsense y acertijos. Vendió millones, spawning secuelas como «A través del espejo» y adaptaciones de Disney a Tim Burton. Carroll fotografió niños y escribió poesía, pero su vida personal generó controversias por su cercanía con menores.
En Latinoamérica, «Alicia» influyó en escritores como Julio Cortázar, quien la citó en «Rayuela». Su 192° aniversario invita a redescubrir la fantasía en tiempos grises. En Buenos Aires, librerías como Eterna Cadencia la exhiben como clásico eterno. ¿Qué mundo maravilloso nos espera si seguimos al Conejo Blanco?