París, 17 de febrero de 1673. En un giro dramático que emularía sus propias comedias, el genio del teatro francés Jean-Baptiste Poquelin, conocido como Molière, exhala su último aliento a los 51 años sobre las tablas del Palais-Royal.

El dramaturgo, actor y poeta se indisponió fatalmente mientras interpretaba el rol principal en su última obra, El enfermo imaginario, una sátira magistral sobre la hipocondría y la medicina charlatana que aún resuena en escenarios mundiales.

Molière, autor de joyas como Tartufo —que denunciaba la hipocresía religiosa— y El avaro, revolucionó el teatro francés con su humor corrosivo, diálogos afilados y crítica social. Hijo de un tapicero real, abandonó la vida burguesa por las candilejas, fundando su propia troupe y ganándose el favor de Luis XIV pese a las censuras eclesiásticas. Su muerte, ocurrida horas después de la cuarta función, fue tan teatral como su vida: prohibido por su enfermedad pulmonar de recibir extremaunción en vida, fue enterrado de noche en un cementerio común.

Hoy, 351 años después, Molière sigue vivo en adaptaciones argentinas como las del Teatro Colón o versiones independientes en Buenos Aires, donde su pluma irreverente inspira a dramaturgos locales. En un mundo de fake news y posverdades, Tartufo nos recuerda la vigencia de su mirada satírica. Notigital conmemora a este titán que convirtió la risa en arma contra la estupidez humana.

Con AFP.

Sobre Nosotros

Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.