El 13 de enero de 1974 comenzó la puesta en marcha de Atucha I, la primera central nuclear de América Latina, ubicada en Lima, provincia de Buenos Aires, a orillas del río Paraná de las Palmas. Este reactor de 357 MW, construido por Argentina con tecnología alemana (Siemens-KWU), se integró al Sistema Eléctrico Nacional el 24 de junio de ese año, inaugurando una soberanía energética estratégica.
Proyectada en los 60 bajo el plan nuclear de Juan Domingo Perón, Atucha I superó desafíos técnicos y políticos para generar electricidad limpia. Ha producido miles de millones de kWh, cubriendo el 7-10% de la demanda bonaerense en sus picos, con un récord de seguridad: cero accidentes mayores en 50 años.
Hoy, modernizada por CNEA y NA-SA, opera junto a Atucha II y III, simbolizando autonomía en un mundo de transición energética. En contexto de crisis climática, refuerza el rol nuclear argentino, con debates sobre expansión.
Atucha I no es solo una planta: es hito de ingeniería nacional, impulsando empleo y tecnología en Zárate.