El montañista suizo Matthias Zurbriggen alcanzó el 14 de enero de 1897 la cima del Aconcagua, el pico más alto de América con 6.962 metros sobre el nivel del mar, ubicado en la provincia de Mendoza, Argentina. Esta hazaña lo convirtió en el primer ser humano en pisar la cumbre del «Centinela de América», un logro que consolidó su fama como uno de los grandes escaladores del siglo XIX.
Zurbriggen formaba parte de una expedición británica liderada por Edward FitzGerald, pero fue él quien, solo y en condiciones extremas, completó la ascensión final. Enfrentó vientos huracanados, temperaturas bajo cero y la altitud implacable de los Andes, demostrando una tenacidad legendaria. Su ruta por el glaciar de los Polacos sigue siendo una de las vías clásicas para los andinistas modernos.
El Aconcagua, parte de la cordillera de los Andes, atrae hoy a miles de escaladores de todo el mundo, pero la proeza de Zurbriggen permanece como un símbolo de exploración humana. En Argentina, este hito refuerza el orgullo por sus montañas, que no solo desafían al cuerpo sino que inspiran la superación personal y colectiva.